Seleccionar página
Viajar conociendo: El regreso de los ROADTRIPS

Viajar conociendo: El regreso de los ROADTRIPS

En tiempos donde viajar ya no es solo llegar, sino también disfrutar del trayecto, cada vez más personas eligen recorrer el mundo sobre ruedas. Con el auto como compañero de viaje, la carretera se transforma en escenario, las curvas en historias y los desvíos en hallazgos inesperados. Porque hay viajes que no caben en un itinerario cerrado.

Una tendencia que gana terreno es el viaje en auto o “roadtrip”, una forma de explorar que entrega autonomía total, conexión con lo local y libertad para dejarse llevar. Desde la Carretera Austral hasta la Ruta 66 en Estados Unidos, lo que antes era solo transporte, hoy es parte esencial de la experiencia.

“Viajar en auto es más que moverse de un punto a otro. Es volver al ritmo de lo esencial, donde el mapa no es sólo geográfico, sino emocional”, comentan desde COCHA.

De paisajes soñados a caminos inesperados

Según datos del estudio COCHA Travel Insights, los destinos más cotizados por chilenos y chilenas para este tipo de viaje incluyen rutas clásicas como la Costa Oeste de Estados Unidos, con ciudades como Miami, Orlando, Las Vegas y Los Ángeles; la Toscana y la Costa Amalfitana en Italia; el nordeste brasileño, con Florianópolis y Búzios; y dentro del país, el interés por rutas locales ha crecido más que nunca.

La Carretera Austral sigue siendo la joya del sur: 1.200 kilómetros entre bosques, fiordos, glaciares y caminos que invitan a detenerse sin apuro. La Ruta del Desierto, entre San Pedro de Atacama e Iquique, ofrece paisajes lunares y contrastes extremos. También destacan la Araucanía Andina, la ruta del vino en Colchagua y el circuito desde Puerto Varas hasta Chiloé.

Pero no todo termina ahí. Otras rutas ganan fuerza como inspiración para un nuevo tipo de viaje. La Ruta 40 en Patagonia argentina, desde Bariloche hacia el sur, propone un recorrido introspectivo entre lagos, cóndores y viento. En Portugal, la ruta del Duero entre Oporto y los viñedos colgantes invita a perderse entre colinas verdes. Uruguay, de Colonia a Punta del Diablo, se recorre como un poema costero. Y para quienes se atreven a ir más allá, el altiplano boliviano y el salar de Uyuni regalan una experiencia lunar e inolvidable. Incluso rutas más cercanas como la Mendoza cordillerana y el Valle de Uco siguen seduciendo con aroma a Malbec y caminos de tierra que valen el polvo.

“Cada vez más personas valoran la experiencia de recorrer a su ritmo, con libertad para cambiar el rumbo o descubrir lugares que no estaban en el plan original. Esa búsqueda de autenticidad ha impulsado con fuerza esta tendencia durante 2025, y proyectamos un crecimiento superior al 15% para 2026”, señala Daiana Mediña, Head de Branding & PR de COCHA.

El perfil del viajero sobre ruedas

Según COCHA Travel Insights, quienes eligen esta forma de viajar tienen entre 30 y 55 años, viajan en pareja o familia, y buscan una combinación de naturaleza, cultura local y buena gastronomía. Se trata de un viajero que evita las rutas turísticas más evidentes y prefiere descubrir a su manera.

Beneficios que acompañan cada kilómetro

Con COCHA, recorrer el mundo en auto significa viajar con la tranquilidad de seguros sin franquicia, cancelación gratuita y asistencia 24/7 estés donde estés. Gracias a nuestras alianzas con empresas de arriendo en Chile y el extranjero, ofrecemos una amplia variedad de vehículos para cada estilo de viaje: desde compactos para moverse por ciudades hasta SUVs para aventuras fuera de ruta. Todo pensado para que la única preocupación sea elegir hacia dónde seguir el camino.

Para más información ingresa a www.cocha.com

 

Magallanes se prepara para una cena legendaria sobre las aguas del Estrecho

Magallanes se prepara para una cena legendaria sobre las aguas del Estrecho

En un rincón extremo de Chile, donde el viento y el mar parecen susurrar historias antiguas, la región más austral de nuestro país se prepara para un evento que promete marcar un antes y un después en su historia culinaria y exploratoria. Será la primera cena sobre las aguas del emblemático Estrecho de Magallanes, el escenario del descubrimiento que cambió el mundo. No se trata solo de sabores: es una forma de entender la vida en el fin del mundo.

El próximo 21 de noviembre, se realizará por primera vez una cena sobre las aguas del Estrecho de Magallanes, una experiencia impulsada por Solo Expediciones y AIMA Restaurant, buscando reposicionar a la Patagonia como destino culinario con identidad propia. La iniciativa simboliza la unión entre paisaje, producto y experiencia sensorial, en una de las zonas más extremas del planeta.

 “Este no es solo un momento gastronómico, sino un homenaje a un territorio que ha sido escenario de epopeyas”, cuenta Martín Perdomo de AIMA Restaurant, socio de la iniciativa. “El Estrecho de Magallanes es uno de los cuerpos de agua más simbólicos del planeta: fue la puerta de entrada a la primera circunnavegación, un espacio que une océanos y culturas desde hace siglos. Queríamos transformar esa historia en una experiencia sensorial en movimiento, y qué mejor manera que navegando y comiendo en el corazón de ese paisaje mítico”.

 La experiencia consiste en una travesía de ocho tiempos creada para ser vivida en movimiento y en diálogo directo con el paisaje. A bordo del Catamarán Magallanes 500 de Solo Expediciones (bautizado en honor a los 500 años de la primera circunnavegación exitosa del planeta), los comensales recorrerán algunos de los hitos más emblemáticos del fin del mundo, mientras viven una secuencia culinaria diseñada para acompañar el ritmo del mar, la luz y el viento.

 “No es una excursión ni un servicio gastronómico tradicional: es un ritual que celebra la grandeza del territorio. La experiencia integra frescura marina, profundidad de bosque, memoria de fuego y la acidez viva del viento austral, convirtiendo la travesía en una lectura culinaria del territorio”, asegura Perdomo.

El menú narra el territorio austral en capas: comienza evocando la costa fría y mineral, avanza hacia preparaciones que representan el encuentro entre raíz y caza, y evoluciona hacia creaciones que celebran el mar profundo, el humo ancestral del sur y la riqueza del bosque templado patagónico. Los postres cierran este recorrido sensorial con fermentos, frutos nativos y hierbas aromáticas que traducen el paisaje al lenguaje dulce.

 

Sabores salvajes, sabores australes

 

“El gran plus de la gastronomía austral es la diversidad de productos regionales y frescos”, dice Rafaela Jardim, chef del Hotel del Paine, uno de los referentes del Parque Nacional Torres del Paine. “Las preparaciones en el fuego, el uso sustentable de los recursos y el respeto por la naturaleza, hacen que nuestra cocina tenga alma propia”, agrega.

El trabajo de Jardim y su equipo representa con claridad este nuevo paradigma: una gastronomía arraigada en la tierra y guiada por la sustentabilidad. En el Hotel del Paine, la cocina se construye cada día en torno al huerto orgánico, donde el menú depende de lo que ofrece la temporada. “Visitamos el huerto todos los días -explica la chef- y cosechamos solo lo necesario para la producción del día. Todo está pensado de forma sustentable y orgánica”, cuenta.

 “Nuestra cocina es totalmente ‘Zero waste food’. Aprovechamos el alimento al 100%, manteniendo su esencia y sabor original. Plantamos, cosechamos y cocinamos pensando en la Patagonia”, enfatiza Jardim. El enfoque “Zero waste food’ y el retorno a las raíces dialogan con las nuevas tendencias del sur austral, donde jóvenes cocineros y productores locales están revalorizando ingredientes como el calafate, el ruibarbo, la liebre y el guanaco, junto con el infaltable cordero al palo y los pescados de la zona. 

 La próxima cena en el Estrecho de Magallanes será una síntesis de ese espíritu. Más que un espectáculo culinario, se plantea como una declaración: la Patagonia ya no es solo un destino turístico, sino un espacio cultural y gastronómico que busca ser reconocido por su creatividad, sustentabilidad y sentido de pertenencia.

 “Los desafíos son mantener las raíces de la región sin perder la esencia. La cocina magallánica gana fuerza por representar a Chile y a los pueblos originarios del extremo sur”, reflexiona Rafaela Jardim. Así, a fuego lento, Magallanes está construyendo su propio lenguaje gastronómico. Lo que antes era territorio de exploradores, hoy se convierte en un laboratorio de sabores que mira al futuro sin olvidar su origen.